viernes, 27 de enero de 2012


Relojes Que No Paran

"Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17).

Si algunas personas tuviesen la costumbre de mirar para sus
relojes antes de que empiecen a orar, ciertamente pensarían,
al terminar la oración, que los mismos habían parado."
(Billy Sunday)

¿Por qué será que somos tan perezosos cuando vamos a hablar
con Dios? ¿por qué dedicamos tan poco tiempo para el Señor?
¿Por qué otras cosas, mucho más insignificantes, merecen un
momento mayor en nuestras prioridades?

Cuanto más tiempo pasamos delante de Dios, menos tiempo
sobra para que erremos. Cuanto más tiempo dedicamos a la
oración, más resultados positivos conquistamos en nuestros
días. Cuanto más tiempo gastamos delante del trono de la
gracia de Dios, más bendiciones acumulamos en nuestras vidas
espirituales. Cuanto más seguimos la dirección del Señor,
más experiencias de alegría y dicha disfrutamos mientras
estamos en éste mundo.

Si no conseguimos ánimo para quedarnos una hora en oración
delante del Señor, ¿cómo pasaremos la eternidad delante de
él? Estaremos para siempre al lado de nuestro Salvador. Allí
estaremos alabando, adorando, disfrutando su presencia
gloriosa. ¿Por qué no empezar a practicar aquí mismo en la
tierra?

Que nuestros relojes avancen sus punteros o mostradores,
cada día más, mientras hablamos con Dios. Que ellos caminen
tanto que salgan de nuestro alcance. Que podamos olvidarlos
durante nuestro período de oración. Que, en vez de hallar
que estén parados, nos espantemos por ellos avanzadren
mucho, sin que lo percibiésemos.

Hablar con Dios es muy bueno. Oír la voz de Dios es aún
mejor. Dejar que nuestras vidas sean dirigidas por la
voluntad del Señor es la mayor bendición que podemos
recibir.

¿Su reloj se queda parado cuando usted ora o usted ni se
recuerda de él en aquel momento?

No hay comentarios:

Publicar un comentario