viernes, 27 de enero de 2012
Alumbrando Lugares Oscuros
Un pequeño niño, pobre, oyó su profesora de Escuela Bíblica
decir, cierto día, que Jesus era la luz del mundo. Él
entendió esta enseñanza literalmente y, despues la Escuela,
dijo a la su profesora: "Si Jesus, realmente, es la luz del
mundo, gustaría que viniese a rondar el callejón donde moro.
Es terriblemente oscuro el lugar donde vivo."
Al leer la inquietud del niño de nuestra historia, podemos
sacar una buena lección: el lugar donde moramos no puede ser
oscuro; ¡necesita ser muy bien alumbrado!
¿Y cómo Jesus puede alumbrar los lugares oscuros de este
mundo? A través de nosotros. Es preciso que nuestra vida
brille; que sirva de luz para todos los que están alrededor.
Cuando nuestra vida presenta el brillo del Espíritu, todas
las tinieblas desaparecen y el Señor Jesucristo es exaltado
a través de todo qué hacemos.
Si el día la día de nuestra casa está oscuro, es preciso que
la luz de Cristo vuelva a brillar. Si las charlas con los
amigos en la esquina andan envueltas en tiniebla, la luz de
Cristo necesita brillar allí. Si nuestro trabajo, o
universidad, o cualesquiera otros lugares por donde pasamos,
están tomados de obscuridad, hagamos con que la luz de
Cristo brille con fuerza en cada de ellos. Cristo alumbra el
mundo. Cristo alumbra las circunstancias. Cristo deshace las
tiniebla. ¿Y cómo lo hace? A través de nosotros, de nuestra
vida espiritual, colocada en el altar de Dios, todos los
días, todos los momentos.
Jesus pasó por este mundo disipando tiniebla. Fue luz en
todos los lugares por donde anduvo. Y ahora esta tarea está
destinada a nosotros. Él nos dijo: "Sois la luz del mundo".
Sí, nosotros somos -- necesitamos ser -- la luz que ayudará
los que están próximos a encontrar el camino de Dios.
Nosotros hemos sido llamados para ser una bendición y para
que el nombre de nuestro Salvador sea engrandecido.
¿Ha usted sido una luz en los lugares por dónde pasa?
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