viernes, 27 de enero de 2012



Compromiso Total

Cierta vez un cerdo y una gallina viajaron juntos. Despues
muchos kilómetros y muchas horas en la carretera, ellos se
quedaron hambrientos. Los ojos perspicaces de la gallina
columbraron un restaurante. Cuando si aproximaron a la
puerta, encontraron una placa que decía: "¡Jamón y huevos,
nuestra especialidad!" ¡Espere un instante!" gritó el cerdo.
"¿Cuál es el problema?" preguntó la gallina. "El problema es
muy serio. Todo cuanto quieren de usted es una contribución.
A mí están pidiendo ¡un compromiso total!"

¿Estamos nosotros listos para un compromiso total con Dios?
¿Estamos prestos a prescindir a todos nuestros intereses
personales y dedicar la vida por la causa de Cristo?
¿Estamos ciertos de que al oír a pregunta del Señor: "Quien
haya de ir ¿por mí?" contestaremos: "Heme aquí?"

La obra del Señor consiste en una entrega total. No basta
una pequeña contribución de una hora por semana, o algunos
minutos al teléfono, o una salida rápida para un acto
generoso. ¡Es preciso mucho más qué eso! Debo obedecer 24
horas por día. Debo amar 30 días por mes. Yo debo testificar
de las cosas de Dios 365 días por año. O soy un cristiano en
tiempo integral o no paso de un contribuyente esporádico por
la causa celestial.

Muchas veces vamos a la iglesia -- cuando nada tenemos de
mejor a hacer. Muchas veces demostramos un acto de caridad
-- cuando nos sobra o no nos hace falta. Muchas veces
salimos para una tarde evangelística -- cuando
aprovecharemos para estar junto a una persona de quien nos
gusta. ¿Son actitudes cristianas? Claro que sí. ¿Son
actitudes de un verdadero siervo de Dios? Claro que no.

Dios nos quiere envueltos en Su obra. Quiere un compromiso
auténtico y sincero. Quiere que seamos luz en todos los
momentos y bendiciones para todos que nos conocen.

¿Usted coopera, a veces, con el trabajo del Señor o tiene
sido un cristiano plenamente comprometido?

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