viernes, 27 de enero de 2012



Así Como El Jabón...

Un fabricante de jabón y un predicador estaban caminando
juntos en una calle de una ciudad grande. El fabricante de
jabón habló de modo natural: "El Evangelio que usted pliegue
no ha producido resultados, ¿no es verdad? Vea solo...
¡existe mucha maldad y muchas personas malas en este mundo!"
El predicador se mantuvo callado hasta que pasaron por un
pequeño niño que, muy sucio, bromeaba con cieno en la calle.
Aprovechando la oportunidad, el predicador dijo: "veo que el
jabón no tiene ayudado las personas en el mundo. Existe
mucha basura y muchas personas sucias también. ¡Vea solo
aquel niño!" El fabricante de jabón dijo: "OH, bien, el
jabón solo funciona cuando es aplicado". El predicador
comentó: "Exactamente, y así también acontece con el
Evangelio".

¿Lo qué ha sido el Evangelio de Cristo para nosotros? ¿Una
Palabra qué leemos? ¿Una Palabra qué predicamos? ¿O una
Palabra que leemos, predicamos y aplicamos en nuestra vida
espiritual?

¿De que adelanta yo hablar que Cristo es amor si yo no
demuestro amor en mis actitudes? ¿De que vale yo mostrar al
perdido el Camino si, constantemente, estoy andando por
otros lugares? ¿De que me sirve hablar que el Señor murió en
la cruz para darnos vida en abundancia si yo vivo murmurando
por todos los cantos cual si mi vida fuese insignificante?

Mi pregação del Evangelio solo producirá resultados si él
esté aplicado en mi propia vida. El mundo solo será
transformado por mi pregação si yo deja que el Señor me
transforme primero.

Así como el jabón retira la suciedad de quien lo usa,
dejemos que el Evangelio de Cristo nos purifique para que
nuestras palabras alcancen los corazones y produzcan vidas
plenas de felicidad en este mundo.

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