jueves, 26 de enero de 2012


Erase una vez…


Erase una vez tres gusanos de seda que ignoraban su futuro
como mariposas.
Sus nombres eran: Pesimista, Realista e Idealista.
Se les acercaba la hora de su transformación y empezaron a sentir los
primeros síntomas….
Su voraz apetito fue desapareciendo, su movilidad
menguaba a gran velocidad y,
finalmente, sintieron como el capullo
les aislaba del mundo conocido,
de la seguridad de lo cotidiano. En la oscuridad del
misterio de su futuro, tuvieron pensamientos distintos:

Pesimista se dijo a sí mismo que estaba viviendo el final
de su vida, y en lo más profundo de su sentir,
se despidió de los buenos momentos.
Realista se dio ánimos diciéndose que todo
aquello sería momentáneo
y que, tarde o temprano, todo volvería a la normalidad.
Idealista sintió que, aquello que le estaba ocurriendo,
podría ser la oportunidad para que se cumpliese
su sueño más preciado: poder volar.
Y aprovechó la oscuridad para perfeccionar sus sueños.

Cuando los tres capullos se abrieron, dejaron ver tres
realidades iguales y distintas, a la vez…
Pesimista era una bellísima mariposa, pero…. estaba muerta…
Había muerto de miedo.
Realista era una hermosísima mariposa, pero….
a pesar de ello, empezó a arrastrarse como cuando era gusano.
Con satisfacción, dio las gracias al cielo por haber
podido seguir igual.
Idealista, nada más ver la luz del día, buscó sus alas…
y al verlas, su corazón rezumó alegría, emprendió el vuelo,
y dio las gracias, repartiendo su dicha por todo el bosque.”

*** desconozco su autor ***

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