martes, 28 de febrero de 2012


Mísera Soledad

de José R. Roldán Álvarez, el miércoles, 29 de febrero de 2012 a la(s) 7:44 ·

Me pongo a mirar a través  de una de las ventanas de mi habitación.  Miro la naturaleza circundante , y veo como discurre la vida, a su ritmo, sin dilación ni contratiempos. Todo tan organizado... Las aves, que durante el día, laboriosamente, buscaron su sustento, ya comienzan a recogerse para dar paso al descanso, y yo, aquí aún con mi mente que da vueltas en pensamientos  que drenan mi paz...  Comparo mi vida con lo que veo a través de mi ventana, para sólo encontrar desorden  y dolor.  No emito verbo sonoro, pero en mi mente, se crea un maremoto  de emociones mil que, desbordan en angustia y pesar.  La soledad se yergue frente a mi, para dar su abrazo mortal.  Me niego, porque ya harto estoy, de esta  lúgubre oscuridad que rodea mi existir, en la que doña Soledad, reina  con miserable desenfreno en mi... Le grito con potente voz: "detente miserable daga mortal"... Se detiene en su vertiginoso paso hacia mi, atrapándome con su largos y fríos brazos  de desdén y mortandad.  Trato, con fiera adrenalina, zafarme de sus garras letales, y es aquí, cuando con  más fuerza me arrastra hacia ella; sumiéndome  en la más abyecta desolación... Entre zozobras y lágrimas de dolor, me hace navegar hacia el valle de la desesperación, para aniquilarme entre sus besos y grandes caricias de frío desamor...

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