Mirando a la infinisima oscuridad que se cierne sobre el cielo magistral...
.Mirando a la infinisima oscuridad que se cierne sobre el cielo magistral,
mi mente se echa a volar por ese espacio tan frío y vacío,
transformando mi mente en un mar de pensamientos,
deseos y quereres que me sumergen en la absoluta desolación por estar sin tí.
Pero la vida ha dictado su sentencia,
y mi presente se enaltece ante la soledad que me cubre con su manto pesaroso,
lleno de dardos venenosos que hieren mi corazón en cada latido de vida...
Surgen viejas nostalgias que provocan que mis ojos se llenen de un helante frío siniestral,
evocando amores no saciados de un tiempo ya pasado.
Busco, pienso y no encuentro la ahnelada felicidad que ansío.
Lucho continuamente por encontrar ese verdadero amor y lo único que encuentro es desdén y desolación...
No quisiera dejar de luchar, pero en cada lucha sólo consigo un agudo dolor,
que provoca mi reverencia ante la madre Tierra, que algún día
me habrá de cubrir con su fría oscuridad....
Lloro como niño; y cada lágrima que corre por mis mejillas,
se trastoca en un río de agua viva,
que me da fuerzas para no caer en la más abyecta desazón por ese amor que nunca fue ni será...
Miro el cielo magistral y creo alcanzar ver un ápice de luz,
tras las nubes grises que marcan el paso de mi vida en el amor.
Veo esa tenue luz y me llena de regocijo, porque me da la llave de la esperanza que abriga mi alma.
Esperanza por encontrar ese amor de verdad...
¿ Acaso eres tú? No sé, sólo sé que, el diapazón incansable del inexorable tiempo, dictará verdad...
José R. Roldán Álvarez, el Martes, 22 de febrero de 2011 a la(s) 18:47 ·

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