Realmente tu carga es tan pesada?
Entre montes, por áspero camino tropezando con una y otra piña un viejo anciano caminaba con gran fatiga, cargando su leña, maldiciendo su mísero destino.
Cayó al suelo, y levantarse no podía llamando con colérica porfía una, dos, tres veces a la muerte.
Entre sus lamentos decía:
Ojalá que la muerte se acuerde de mi, me tenga compasión y me ayude a bien descansar, estoy cansado de esta vida, de tanto sufrimiento siempre he trabajado muy duro, mis cargas siempre tan pesadas y pocas veces con buena recompensa, estoy cansado Dios mío cansado de esta vida, y si la muerte se apiada de mi, que me lleve de una buena vez.
Sentado ahí en el suelo, con la leña en su espalda aun, en un abrir y cerrar de ojos comenzó a ver en una nube de humo como se le aparecía la muerte toda blanca, y muy sonriente, la huesuda!!! exclamó el viejo!!
Lleno de terror y de respeto, temblando de miedo y sorpresa al mismo tiempo temiendo ser difunto, balbuciente, replicó:
Yo...señora...te.... .llamé desesperado!!! pues aquí estoy, desdichado! Dime para qué soy bueno.... a cargar mi leña solamente!!
En ocasiones, la vida nos pone pruebas muy duras cargas muy pesadas, jornadas muy difíciles, caminos pedregosos pero nada es tan difícil como estar frente a frente con la muerte!! mientras tengamos salud debemos aprender a dar gracias a Dios y seguir enfrentando la vida con valentia y dignidad.
(cuento de Félix Maria Samaniego)
.

No hay comentarios:
Publicar un comentario