domingo, 5 de febrero de 2012



Retorno

(by Ultravioleta)

De todos mis inviernos este ha sido el más dulce.
Fue extendiendo su piel de escarcha y días breves,
enredando sus rumbos de viento entre las ramas
y devolviéndome uno a uno los ecos de tu cuerpo.
El más dulce y el más corto de todos lo inviernos.
De tan breve hoy me quita la excusa
de temblar de frío para buscar tu abrazo,
como así de fugaz se escapa esta gloria de mis dedos.
Desde lo más profundo de tus ojos resurjo.
Allí, donde se pierden tus contornos,
desde allí resucito. Tierra de los reencuentros.
Y vuelvo a los orígenes , a la mujer sepultada
de escenas y promesas, de máscaras y aplausos;
al agua subterránea, oculta aunque bullente.
Encuentro en el retorno un extraño mandato:
todas mis direcciones se encaminan a vos,
todos mis pensamientos limitan con tu nombre.
Lo confieso, me abstengo de cuestiones geográficas,
me interno hacia tus sombras sin marcar el camino.
Me dejo ir, me abandono al ritmo de tu cuerpo.
Intento desatar cada silencio tuyo. Sé de nudos,
y duelen y al fin cortan la cuerda.
Déjame que devuelva al silencio caricias
y lo acorrale a besos y lo siembre en mis labios
hasta volverlo un dulce silencio compartido.
Déjame que cuente las cifras mudas del dolor en tus ojos
y disperse sus números, desactive sus fórmulas
y los transforme en rasgos, simples líneas oscuras
que se vayan borrando con el paso del tiempo.
El invierno aún destila su gris en la ventana.
En cada hueco estás, y estás cada momento.
Sos parte de los hilos que sostienen mi marcha
y parte del camino donde escribo mi huella.
Líbrame de este miedo,
que crece como el musgo desnudo en la baldosa
sin prisas y sin pausa. Inexorablemente
el temor acompaña al día más celeste,
al más alto de los vuelos y a la más tibia manta.

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