Que triste cuando pienso que todo lo bello que esperé de la vida,
se opaca cuando veo las futiles acciones de tu incesante vaivén.
No comprendo, y por esta incomprensión, busco el mas próximo arcano,
hayando solo desilución...
Un gran amor arde en mis adentros, pero la gravedad,
como fuerza magnética, que una vez nos unió, hoy se convierte en sentimiento
que hiere a traición.
Amor por lástima, amor por obligación no es más que, el camino a la perdición.
La belleza interior resplandece, pero se opaca, cuando se busca emular,
ese magno interior con la visible realidad. El dolor se regodea en mi piel,
como dejando un mal sabor a hiel.
Mi físico, ya no es aquel, que en los pasados años disfruté.
Ya no soy ese ser cuya belleza refulgía sin querer...
Hoy, esa belleza externa, con experiencia y madurez transmutó y se internalizó,
dejando a flor de piel, la vida que disfruté...
Hoy, miro hacia atrás, y doy gracias a Dios, por haberme guiado a ser,
lo que con gran dolor y esfuerzo he logrado obtener. Pero que mucho duele,
cuando buscas algo, que solo hallarás en el recóndito lugar,
donde se une el Amor y la Fe; y es ahí, donde pernoctas sin estar.
de José R. Roldán Álvarez, el Viernes, 2 de marzo de 2012 a la(s) 6:47 ·
se opaca cuando veo las futiles acciones de tu incesante vaivén.
No comprendo, y por esta incomprensión, busco el mas próximo arcano,
hayando solo desilución...
Un gran amor arde en mis adentros, pero la gravedad,
como fuerza magnética, que una vez nos unió, hoy se convierte en sentimiento
que hiere a traición.
Amor por lástima, amor por obligación no es más que, el camino a la perdición.
La belleza interior resplandece, pero se opaca, cuando se busca emular,
ese magno interior con la visible realidad. El dolor se regodea en mi piel,
como dejando un mal sabor a hiel.
Mi físico, ya no es aquel, que en los pasados años disfruté.
Ya no soy ese ser cuya belleza refulgía sin querer...
Hoy, esa belleza externa, con experiencia y madurez transmutó y se internalizó,
dejando a flor de piel, la vida que disfruté...
Hoy, miro hacia atrás, y doy gracias a Dios, por haberme guiado a ser,
lo que con gran dolor y esfuerzo he logrado obtener. Pero que mucho duele,
cuando buscas algo, que solo hallarás en el recóndito lugar,
donde se une el Amor y la Fe; y es ahí, donde pernoctas sin estar.
de José R. Roldán Álvarez, el Viernes, 2 de marzo de 2012 a la(s) 6:47 ·

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