jueves, 8 de marzo de 2012



“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepasa largamente
a la de piedras preciosas.”
(Proverbios 31:10)
Todos los varones, de una u otra forma hemos sido  machistas,     pues  en su   mayoría     fuimos  criados  en un ambiente   donde la mujer    ha sido vista de las más variadas y diversas    formas,   menos de igual a igual que el hombre.
Desde muy niños   nos explicaron que la mujer -representada por el tenue color rosa- es un ser débil, conflictivo y  emocionalmente inestable.   Y no solo   lo decían, sino que lo ratificaban con su   trato  descomedido hacia las mujeres de la casa. Nos repetían tantas    frases muy decidoras al respecto, como:   “Pórtate como hombre”;    “deja de ser mariquita”;   “qué pena, la criatura nació  mujer” ;  “los hombres no deben llorar” …etc.  Alguna vez   un líder político   arengaba con la frase :   “ Lloran como mujeres, lo que no pueden defender como hombres”…
Y es que los roles que nos asignaron desde pequeños, fueron    puntuales: los varones   a la calle, al juego y  las distracciones;    las mujeres  a cocinar, lavar, planchar,  hacer y cuidar hijos y -como valor agregado-     atender a los  machos de la casa. El único “premio” que se les otorgaba  era   oír, (ahora sería   ver) su novela favorita.   Rara vez a los varones nos permitieron    pelar siquiera  tres tristes papas, pues hubiera sido como una profanación a nuestra  investidura de machos. Lo que sí podíamos era: alzar la voz, exigir, reclamar y proferir palabrotas.
En lo personal,  en varios pasajes de mi vida, a través de errores  nacidos del egoísmo,  la inmadurez,  y el   machismo,   agredí  sicológicamente a mi madre,  a mi esposa,   a mis hijas. Ventajosamente  todo  eso terminó, por la gracia y misericordia de Dios, en cuyas manos de alfarero, vengo depositando   diariamente mi confianza para que la vieja vasija de mi vida sea restaurada.
Colega hombre: no olvides que el Señor   nos  creó  con la    mujer,   bajo un mismo   propósito. Así lo ratifica la Sagrada Escritura: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Dios los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.”(Génesis 1 : 27 ,28)
Por lo tanto, no esperemos que el calendario marque el Día del amor, el Día de la Mujer, el Día de la Madre, para expresar nuestro respeto, cariño y consideración  a las mujeres en general, con mayor razón a las que Dios ha puesto a nuestro lado como ayudas idóneas, en calidad de  : madre, esposa, hija, hermana,  familiar en general.
Que los versos, las flores , las tarjetas y una actitud fraterna, comedida, y respetuosa hacia ellas, estén presentes todos los días.
Permitamos que de una vez por todas el Señor  actúe en nosotros,  para dar por terminado  aquel   viejo hombre, que cargábamos a nuestras espaldas, con todas las características obsoletas de   macho.

Hagámoslo: no seremos menos hombres por ello.

William Brayanes
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario