Soneto a la mujer Arpía
A tí mujer que siempre espías
como endeleble espada fría
te acurrucas para dar tu última estocada
como la mas cruel de las arpías.
como la noche que me das
mísera serpiente de viles
acciones que matan el alma mía.
Mujer, encanto que aniquila
la paz y el querer, del hombre que lucha
por hallar la fe perdida
ante tu desquiciado vaivén.
Arpía como la noche misma
que roba mis sueños
dejándome envuelto entre caricias y embelesos
por ese amor de ensueño.
Mujer que roba mi anhelos.
Eres mala como la hiel.
Tu mirar, como agujas
que se clavan sin piedad
en este corazón que late por tu querer.
Mujer Arpía, destruíste mis adentros
con tus míseras acciones
que denotan una triste verdad:
"Destruir el amor por un falso querer"
Arpía eres, que robas el aliento
de éste, que te grita con gran fuerza
que eres el vergel,
donde mis quereres te quisieron
comprender.
Hoy mujer, mi cuerpo inerte
frío e incólume, se halla
perdido en el vacío que dejó
tu desdén, ¡Maldita Mujer!

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